Caminar la tierra.

¿Cómo le hacen para no morir de tristeza en un mundo tan jodido?

Hace algunos años pregunté esto en facebook, alguien me dio una respuesta que quedó sonando en mi pensamiento: “caminando el mundo”. Y sí, cuando el fuego me está quemando el pecho y mi único deseo es no estar, la salida para no morir en esos instantes es caminar la tierra, conectarme con la tierra, sentir la tierra. Lo jodido no es el mundo, lo jodido es lo que hacemos nosotros con este suelo hermoso que nos permite vivir en él. Abro ahora este blog para compartir mis caminares en el mundo, mis maneras de no morir de tristeza, mis recorridos y experiencias transitadas en estos casi 30 años en que he estado pisando estas tierras.

Si algo me he dado cuenta en este tiempo de tantos viajes, es que siento una doble sensación que, aparentemente, es contradictoria: por un lado, al ir caminando la tierra me he dado cuenta que me siento parte de aquí y de allá y de cualquier rinconcito que piso, me siento hermanada con todos, como si nunca hubiera habido fronteras geográficas, ni políticas, ni raciales; pero, por otro lado, me doy cuenta también que me siento extranjera en todos lados, como si la extranjería estuviera habitando en mi.

Quizá el problemaestá en que el lugar que me falta caminar es el mío propio, mis propios territorios, mi propia tierra, la que soy yo misma… y mientras no lo haga, seguiré condenada a ser extranjera de mí misma.

Aquí un intento por irme caminando a mi mísma a través del reflexionar y compartir mis caminares en este territorio universal que es la tierra.

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